III DOMINGO DE CUARESMA | |
Lectura sapiencial | Proverbios 20:17-28 |
Lectura histórica | Número 22:2-23.10 |
Salmo | 36 (35):8a.11-12 |
Apóstol | 1° Juan 1:5-9 |
Evangelio | Juan 9:1-38 |
Laudes | Salmo 105 (104):1a.4 |
Reflexión dominical
- En el Libro de los Proverbios 20:17-28, la sabiduría nos revela la importancia de la honestidad y la justicia en nuestras acciones. El versículo 23 destaca que el Señor aborrece las falsas medidas, instándonos a examinar nuestras vidas.
- En Números 22:2-23.10 nos presenta la figura de Balaam, un profeta cuya conexión con lo divino lo lleva a un profundo discernimiento. Aunque inicialmente su corazón se desvía, su asna lo redirige hacia la voluntad de Dios. En este relato, encontramos un recordatorio de la importancia de la humildad y la obediencia en nuestro viaje espiritual.
- En 1° Juan 1:5-9 resuenan con la revelación de la luz divina que disipa las tinieblas del pecado. La Cuaresma nos brinda la oportunidad de enfrentar sinceramente nuestras faltas, sabiendo que en la confesión y arrepentimiento encontramos el perdón de Dios.
- Y en el evangelio de Juan 9:1-38 nos recuerda la curación del ciego de nacimiento. La curación del ciego no solo revela el poder de Jesús, sino también la ceguera espiritual de aquellos que se aferran a sus prejuicios. La resistencia de los fariseos refleja la lucha humana contra la gracia redentora. En este relato, la curación física se convierte en un llamado profundo a la transformación espiritual y a la aceptación de la revelación divina.
En conjunto, estas lecturas nos ofrecen una guía rica y diversa para la Cuaresma. Nos instan a la honestidad, la humildad, la confesión y la apertura a la luz divina. Que la Cuaresma sea un viaje de renacimiento, donde la luz de Cristo disipe nuestras sombras y nos guíe hacia una conexión más profunda con el amor de Dios.




