Rito Hispano-Mozárabe

Iglesia visigoda de Santa María de Melque (Imagen de javier alamo en Pixabay)

Los orígenes de la liturgia hispano-mozárabe están en parte envueltos en el misterio. Obviamente, su origen más remoto se halla en la temprana expansión del cristianismo en la Península Ibérica. Con el paso del tiempo, la liturgia de estos creyentes debió ir separándose de la liturgia judía, adoptando formas empleadas también por otros cristianos, y desarrollando características propias.

Lo que sí está claro es que la liturgia hispano-mozárabe se consolidó entre los siglos V y VIII, durante el periodo visigodo en la Península. Esta época fue de un gran florecimiento de la Iglesia hispana, puesto que en ella multitud de sabios y santos dejaron por escrito obras teológicas, litúrgicas y científicas de gran valor y extensión. De entre estos hombres sabios destacó San Isidoro de Sevilla. La consolidación de la liturgia se ve reflejada en muchos de sus escritos como “De ecclesiasticis officiis” y “Regula monachorum”, además de los cánones de los famosos concilios de Toledo.

Tras la invasión islámica de la Península, y la caída del reino visigodo, los cristianos conservaron la liturgia hispana tanto en el norte cristiano, como en las comunidades que viven bajo el dominio musulmán, los llamados “mozárabes”.

Sin embargo, a mediados del siglo XI, el rito hispánico empieza a ser sustituido por el rito romano en los reinos cristianos del norte. En el año 1080, Alfonso VI de León, en un concilio general de sus reinos en Burgos, decreta la abolición de la liturgia hispánica. A partir de entonces la liturgia quedará asociada a la población mozárabe.

Una de las comunidades mozárabes que mantuvieron la liturgia hispánica de forma especial fue la de Toledo, incluso después de la conquista de la ciudad por parte de Alfonso VI. En el siglo XV, el cardenal Cisneros crearía una capilla en la catedral de Toledo para celebrar y conservar la liturgia. También hizo una importante labor de recopilación y ordenación de códices de toda España. Otro importante cardenal del siglo XVIII, Francisco Antonio de Lorenzana, reeditó cuidadosamente los misales de Cisneros.

Aunque en condiciones precarias, sobre todo en los últimos siglos, la liturgia hispánica o mozárabe ha podido ser preservada de forma ininterrumpida en la diócesis de Toledo, primada de la España.

En el año 2023, la Iglesia Católica Antigua Española va a incorporar el rito hispano-mozárabe en sus cultos.

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